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El apego: entender nuestros vínculos, de la infancia a la edad adulta

Lo que dice de verdad la investigación, lejos de los « test de estilo » de internet

Guía

La figurade apegoEl mundo:jugar, aprender,conocerbase segura: salgo a explorarrefugio seguro: vuelvocuando tengo miedo, dolor o necesidad

Desde que nacemos necesitamos a alguien a quien acudir cuando tenemos miedo, dolor o necesidad de consuelo. La teoría del apego explica cómo funciona esta necesidad, cómo se moldea en la infancia y cómo sigue actuando en nuestras relaciones adultas. Es una de las teorías más estudiadas de la psicología, y también una de las más deformadas en internet.

Un sistema de supervivencia

El psiquiatra británico John Bowlby propuso, a partir de los años cincuenta, que el apego es un sistema motivacional presente en el ser humano y en otras especies. Una cría que se mantiene cerca de un adulto protector tiene más probabilidades de sobrevivir. Cuando se siente amenazada (miedo, dolor, cansancio, separación), este sistema se activa y la empuja a buscar la cercanía de su figura de apego. Cuando se siente tranquila, el sistema se calma y deja sitio a la exploración.

La figura de apego cumple dos funciones complementarias:

  • un refugio seguro: se vuelve a ella cuando las cosas van mal, para recibir consuelo;
  • una base segura: se sale desde ella a explorar el mundo, sabiendo que se podrá volver.

Un poco de teoría · Bowlby llamó « modelos operativos internos » a las expectativas que el niño construye a partir de estas experiencias: « ¿Están los demás cuando los necesito? ¿Merezco que me cuiden? ». Estas expectativas guían después, en parte, la forma de vivir las relaciones (Bowlby, 1982, 1988).

La « situación extraña » y los patrones infantiles

La psicóloga Mary Ainsworth estudió cómo reaccionan niños de alrededor de un año ante separaciones y reencuentros breves con su madre o su padre, en el laboratorio (la « situación extraña »). Describió tres grandes patrones:

  • Seguro: el niño protesta o se pone triste en la separación, busca al adulto al volver, se deja consolar y vuelve a jugar.
  • Inseguro evitativo: el niño parece poco afectado e ignora al adulto al volver, aunque las medidas fisiológicas muestran que sí está estresado.
  • Inseguro ambivalente (o resistente): el niño está muy alterado, busca al adulto pero cuesta consolarlo, a veces con enfado.

Mary Main y Judith Solomon describieron después un cuarto patrón, desorganizado: conductas contradictorias o paralizadas, observadas sobre todo cuando el adulto es a la vez fuente de consuelo y de miedo.

Un poco de teoría · En un metaanálisis de la situación extraña en ocho países, el patrón seguro era el más frecuente en todos, pero la distribución de los patrones inseguros variaba entre países, y a veces más dentro de un mismo país que entre países (van IJzendoorn y Kroonenberg, 1988).

El apego en la edad adulta

En 1987, Cindy Hazan y Phillip Shaver propusieron que el amor adulto también es un proceso de apego: la pareja se convierte a menudo en la principal figura de apego. Desde entonces, cientos de estudios han mostrado que el apego adulto puede describirse con dos dimensiones:

  • la ansiedad de apego: el miedo a ser abandonado/a o a no ser lo bastante querido/a, la necesidad de que te tranquilicen;
  • la evitación del apego: la incomodidad con la cercanía y la dependencia, la preferencia por contar solo con uno mismo.
Preocupadomiedo al abandono,necesito que metranquilicenTemerosoquiere el vínculoy le da miedoSegurocómodo conla cercaníay la autonomíaEvitativoapuesta porla independencia,incómodo si hay cercaníaevitación de la cercanía →ansiedad por abandono →Dimensiones,no casillas:cada persona sesitúa en algúnpunto del mapa.

Un poco de teoría · Las palabras « seguro », « preocupado », « evitativo » (o « rechazante ») y « temeroso » vienen del modelo de cuatro categorías de Bartholomew y Horowitz (1991). Pero los análisis estadísticos muestran que las diferencias entre personas son continuas, no tipos separados, tanto en niños como en adultos (Fraley y Spieker, 2003; Fraley y cols., 2015). Así que uno no « es » un estilo: se sitúa más o menos alto en cada dimensión, y no necesariamente igual con cada persona.

Dos estrategias cuando la necesidad no se cubre

Cuando se aprende que la figura de apego no responde de forma fiable, se desarrollan estrategias « secundarias », que tuvieron sentido en algún momento de la vida:

Hiperactivar (ansiedad)« ¡Contéstame! »vigilar, protestar,pedir que me tranquilicen,aferrarmeDesactivar (evitación)« No necesito a nadie. »minimizar, retirarme,arreglármelas solo/a,ocultar la vulnerabilidad
  • Hiperactivar el sistema (lado de la ansiedad): vigilar las señales de rechazo, buscar que te tranquilicen, protestar, aferrarse. Una forma de conseguir la atención de una figura imprevisible.
  • Desactivar el sistema (lado de la evitación): minimizar las propias necesidades, arreglárselas solo/a, tomar distancia, evitar mostrar vulnerabilidad. Una forma de protegerse de una figura que rechaza.

Un poco de teoría · Mario Mikulincer y Phillip Shaver describieron estas dos estrategias y sus efectos en la regulación emocional: la hiperactivación amplifica el malestar y los pensamientos de amenaza; la desactivación lo mantiene a distancia, pero a costa de emociones que siguen activas en segundo plano (Mikulincer, Shaver y Pereg, 2003; Mikulincer y Shaver, 2016).

Me calmoo adaptomi estrategiaAmenaza, necesidad(miedo, separación)El sistemade apegose activaBuscoal otroRespuesta del otro:presente o no

¿Puede cambiar?

Sí. El apego tiene cierta estabilidad, pero no está grabado en piedra. Los estudios que siguen a las personas en el tiempo muestran una estabilidad moderada, que disminuye cuando el intervalo se alarga y cuando la vida cambia (separación, duelo, nueva relación, estrés).

Un poco de teoría · Dos metaanálisis encuentran una estabilidad moderada del apego seguro o inseguro desde la primera infancia, que disminuye con el tiempo (Fraley, 2002; Pinquart y cols., 2013). También se habla de seguridad « ganada »: adultos que describen una infancia difícil, pero que han podido comprenderla e integrarla, tienen un apego seguro en la edad adulta (Roisman y cols., 2002).

Un poco de teoría · Una revisión sistemática muestra que la seguridad del apego tiende a aumentar, y la ansiedad de apego a disminuir, durante una psicoterapia, sea cual sea el enfoque y la población; los resultados sobre la evitación son menos claros (Taylor y cols., 2015). En los niños, programas que ayudan a los padres a reconocer las necesidades del niño, como el Círculo de Seguridad, pueden hacer evolucionar el apego (Hoffman y cols., 2006).

Por qué es útil entenderlo

  • La inseguridad del apego se asocia con más dificultades psicológicas: ansiedad, depresión, problemas en las relaciones (Mikulincer y Shaver, 2012). No es una causa única, sino un factor de vulnerabilidad entre otros.
  • También en la edad adulta, sentirse apoyado/a por los seres queridos como refugio (en los momentos difíciles) y como base (para atreverse, avanzar) ayuda a estar mejor y a crecer (Feeney y Collins, 2015).
  • En terapia, la relación con el psicólogo puede servir en sí misma de base segura. Un metaanálisis encuentra que la ansiedad de apego se asocia con peores resultados de la terapia, y la seguridad con mejores; la evitación no se relacionaba con los resultados (Levy y cols., 2011). Conocerlo ayuda a adaptar el acompañamiento.

Lo que el apego no es: ideas erróneas

  • « Tengo un estilo ansioso, es mi identidad. » No: son tendencias en dimensiones continuas, que varían según las relaciones y pueden evolucionar. Los « test » rápidos de internet no son herramientas validadas.
  • « Todo viene de mis padres. » No solo. El apego de los padres predice en parte el del hijo, pero la sensibilidad parental solo explica una parte de esa relación (van IJzendoorn, 1995). El temperamento, otros adultos de la infancia, los acontecimientos vitales, las relaciones posteriores y el contexto social también cuentan. Y unos padres que hicieron lo que pudieron en condiciones difíciles no son « culpables ».
  • « Un estilo de apego es un trastorno. » No. Los trastornos del apego descritos en las clasificaciones (trastorno de apego reactivo, trastorno de relación social desinhibida) afectan a niños que sufrieron carencias graves de cuidados. La inseguridad del apego, en cambio, es frecuente y no es una enfermedad.
  • « Solo hay una forma buena de criar. » La teoría se ha criticado por tomar como norma a las familias occidentales de clase media, con una única figura principal. En muchas culturas el niño está rodeado de varias figuras y las formas de responder a sus necesidades son distintas, sin ser peores (Keller, 2018).

Cómo usarlo

  • Identifica quiénes son tus figuras de apego, antes y ahora: un padre o una madre, un abuelo, una pareja, un amigo, a veces un profesor o un terapeuta (fichas 149 y 153).
  • Observa cuándo se activa tu sistema: un mensaje sin respuesta, una discusión, una despedida. Fíjate en si tiendes a acercarte y protestar, o a retirarte (fichas 150 y 151).
  • Relaciona esas reacciones con tu historia, sin juzgar a nadie: ¿qué aprendiste de niño/a sobre pedir ayuda? (ficha 152, con tu psicólogo/a).
  • Practica decir con claridad lo que necesitas, en lugar de hacerlo entender con enfado o silencio (ficha 154).
  • Si tiendes a arreglártelas solo/a, practica recibir un poco de apoyo (ficha 155).
  • Alimenta tu sensación de seguridad recordando momentos en que alguien estuvo ahí para ti (ficha 156).
  • Elige, en la medida de lo posible, relaciones en las que te respondan de forma fiable: la seguridad también se construye en el presente.

Un poco de teoría · Algunos experimentos muestran que recordar a alguien personas que le apoyaron (« activación de la seguridad ») aumenta temporalmente la confianza, la empatía y la calma; repetidas, estas experiencias podrían reforzar una sensación de seguridad más duradera, aunque falta confirmarlo (Gillath, Selcuk y Shaver, 2008).

Si tus relaciones te hacen sufrir mucho, o si en tu historia hay violencia, negligencia o pérdidas importantes, trabajar con un psicólogo/a suele ser más útil que leer a solas sobre el tema.

Fichas para practicar

Fuentes

Bowlby, J. (1982). Attachment and Loss: Vol. 1. Attachment (2nd ed.). Basic Books. (1re éd. 1969)
Bowlby, J. (1988). A Secure Base: Parent-Child Attachment and Healthy Human Development. Basic Books.
Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E. & Wall, S. (1978). Patterns of Attachment: A Psychological Study of the Strange Situation. Erlbaum.
Main, M. & Solomon, J. (1990). Procedures for identifying infants as disorganized/disoriented during the Ainsworth Strange Situation. In M. T. Greenberg, D. Cicchetti & E. M. Cummings (Eds.), Attachment in the Preschool Years (pp. 121-160). University of Chicago Press.
van IJzendoorn, M. H. & Kroonenberg, P. M. (1988). Cross-cultural patterns of attachment: A meta-analysis of the Strange Situation. Child Development, 59(1), 147-156.
Hazan, C. & Shaver, P. (1987). Romantic love conceptualized as an attachment process. Journal of Personality and Social Psychology, 52(3), 511-524.
Bartholomew, K. & Horowitz, L. M. (1991). Attachment styles among young adults: A test of a four-category model. Journal of Personality and Social Psychology, 61(2), 226-244.
Brennan, K. A., Clark, C. L. & Shaver, P. R. (1998). Self-report measurement of adult attachment: An integrative overview. In J. A. Simpson & W. S. Rholes (Eds.), Attachment Theory and Close Relationships (pp. 46-76). Guilford.
Fraley, R. C. & Shaver, P. R. (2000). Adult romantic attachment: Theoretical developments, emerging controversies, and unanswered questions. Review of General Psychology, 4(2), 132-154.
Fraley, R. C. & Spieker, S. J. (2003). Are infant attachment patterns continuously or categorically distributed? A taxometric analysis of strange situation behavior. Developmental Psychology, 39(3), 387-404.
Fraley, R. C., Hudson, N. W., Heffernan, M. E. & Segal, N. (2015). Are adult attachment styles categorical or dimensional? A taxometric analysis of general and relationship-specific attachment orientations. Journal of Personality and Social Psychology, 109(2), 354-368.
Mikulincer, M., Shaver, P. R. & Pereg, D. (2003). Attachment theory and affect regulation: The dynamics, development, and cognitive consequences of attachment-related strategies. Motivation and Emotion, 27(2), 77-102.
Mikulincer, M. & Shaver, P. R. (2012). An attachment perspective on psychopathology. World Psychiatry, 11(1), 11-15.
Mikulincer, M. & Shaver, P. R. (2016). Attachment in Adulthood: Structure, Dynamics, and Change (2nd ed.). Guilford.
Fraley, R. C. (2002). Attachment stability from infancy to adulthood: Meta-analysis and dynamic modeling of developmental mechanisms. Personality and Social Psychology Review, 6(2), 123-151.
Pinquart, M., Feußner, C. & Ahnert, L. (2013). Meta-analytic evidence for stability in attachments from infancy to early adulthood. Attachment & Human Development, 15(2), 189-218.
Roisman, G. I., Padrón, E., Sroufe, L. A. & Egeland, B. (2002). Earned-secure attachment status in retrospect and prospect. Child Development, 73(4), 1204-1219.
van IJzendoorn, M. H. (1995). Adult attachment representations, parental responsiveness, and infant attachment: A meta-analysis on the predictive validity of the Adult Attachment Interview. Psychological Bulletin, 117(3), 387-403.
Keller, H. (2018). Universality claim of attachment theory: Children’s socioemotional development across cultures. Proceedings of the National Academy of Sciences, 115(45), 11414-11419.
Feeney, B. C. & Collins, N. L. (2015). A new look at social support: A theoretical perspective on thriving through relationships. Personality and Social Psychology Review, 19(2), 113-147.
Levy, K. N., Ellison, W. D., Scott, L. N. & Bernecker, S. L. (2011). Attachment style. Journal of Clinical Psychology, 67(2), 193-203.
Taylor, P., Rietzschel, J., Danquah, A. & Berry, K. (2015). Changes in attachment representations during psychological therapy. Psychotherapy Research, 25(2), 222-238.
Gillath, O., Selcuk, E. & Shaver, P. R. (2008). Moving toward a secure attachment style: Can repeated security priming help? Social and Personality Psychology Compass, 2(4), 1651-1666.
Hoffman, K. T., Marvin, R. S., Cooper, G. & Powell, B. (2006). Changing toddlers’ and preschoolers’ attachment classifications: The Circle of Security intervention. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 74(6), 1017-1026.

Estas fichas no sustituyen una terapia. Si estás en crisis o tienes ideas de suicidio, llama al 024 (España, 24 h, gratuito) o al 112.

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Gonzalo Garzo, psicólogo clínico

Gonzalo Garzo, psicólogo clínico

Psicólogo desde 2018, te acompaño online (en español, en francés o en inglés) y en mi clínica de La Rochelle, con la TCC de tercera generación y el EMDR. Estas fichas te ayudan a avanzar; si necesitas acompañamiento, el primer contacto (20 min) es gratuito.