Perder a alguien cambia muchas cosas. No tienes que atravesarlo solo
El duelo es una respuesta natural ante la pérdida, y la mayoría de las personas lo atraviesan con sus propios recursos. A veces, sin embargo, se queda atascado. Te explico cómo funciona el duelo, cuándo conviene pedir ayuda y cómo puedo acompañarte.

¿Qué es el duelo?
El duelo es el proceso de adaptación que sigue a una pérdida significativa. La muerte de un ser querido figura entre los acontecimientos vitales más estresantes que puede vivir una persona. No es una enfermedad: es una respuesta humana que implica emociones, pensamientos, cambios en el cuerpo y en la vida diaria.
Lo que suele implicar
Emociones intensas
Tristeza, añoranza, rabia, culpa, alivio o incluso momentos de calma. Todas pueden aparecer, a veces el mismo día.
Pensamientos y recuerdos
Pensar mucho en la persona, recordar los últimos momentos, preguntarse qué se podría haber hecho distinto.
Cambios en la vida
Reorganizar el día a día, asumir tareas o roles que antes hacía la otra persona, redefinir quién eres sin ella.
No existe una forma «correcta» de vivir un duelo ni un calendario fijo. Cada persona y cada pérdida son distintas.
Cuándo el duelo se complica
En la mayoría de los casos, el dolor va encontrando su sitio con el tiempo. Pero en torno a una de cada diez personas que pierden a un ser querido desarrolla un duelo prolongado, en el que el dolor sigue siendo tan intenso que bloquea la vida. Algunas señales:
El dolor no cambia
Pasados muchos meses, la añoranza o la preocupación por la persona fallecida siguen siendo intensas casi todos los días.
Cuesta aceptar la pérdida
Sensación de incredulidad, como si no hubiera pasado, o evitar todo lo que la recuerda.
La vida se ha parado
Dificultad para retomar el trabajo, las relaciones o los planes; sensación de que la vida ya no tiene sentido.
Algunas pérdidas pesan más
Muertes repentinas o traumáticas, relaciones ambivalentes, poco apoyo del entorno o varias crisis a la vez aumentan el riesgo de que el duelo se complique.

Las clasificaciones actuales recogen el trastorno de duelo prolongado cuando estas reacciones persisten al menos 6 meses (CIE-11) o 12 meses (DSM-5-TR) y superan lo esperable en el entorno cultural de la persona.
¿Cómo se atraviesa un duelo?
Un ir y venir entre la pérdida y la vida
El modelo de proceso dual (Stroebe y Schut) describe el duelo como una oscilación entre dos tipos de tareas. Ese vaivén es sano: no se trata de pensar en la pérdida todo el tiempo, ni de evitarla del todo.
Mirar la pérdida
Recordar, llorar, hablar de la persona, sentir su ausencia.
Mirar la vida
Ocuparse de lo cotidiano, aprender nuevas tareas, permitirse descansar del dolor.
Oscilar entre ambas
Pasar de una a otra con flexibilidad es lo que ayuda a integrar la pérdida.
Desde el asesoramiento psicológico, el duelo implica varias tareas: aceptar la realidad de la pérdida, expresar las emociones (también las que cuesta reconocer), superar los obstáculos para readaptarse y encontrar un nuevo lugar emocional para la persona fallecida que permita seguir viviendo.
Cuando alguna de estas tareas se bloquea, por ejemplo porque se evita todo lo que recuerda a la persona, el duelo tiende a quedarse atascado.
Qué dice la investigación
No todas las personas en duelo necesitan terapia. Pero cuando el duelo se complica, hay intervenciones con respaldo:
Terapia centrada en el duelo
Intervenciones de base cognitivo-conductual que trabajan la aceptación de la pérdida, la evitación y la reconstrucción de metas tienen buenos resultados en el duelo prolongado.
Procesar lo ocurrido
Cuando la muerte fue repentina o traumática, puede ser necesario procesar emocionalmente lo vivido, con técnicas de exposición o EMDR.
Apoyo y recursos
Reforzar la red de apoyo, prevenir el aislamiento y conectar con recursos de la comunidad forma parte del acompañamiento.
En duelos sin complicaciones, la intervención preventiva sistemática no ha demostrado beneficios claros: por eso es importante valorar bien cada caso.
Cómo te acompaño en el duelo
Escuchar y entender
Un espacio para hablar de la persona y de lo que estás viviendo, sin prisas y sin juicios. Valoramos cómo está siendo tu duelo.
Dar lugar a las emociones
Expresar lo que sientes, también la culpa, la rabia o el alivio, que a menudo cuesta compartir con el entorno.
Desbloquear lo que se atasca
Si evitas recuerdos o lugares, o si la muerte fue traumática, trabajamos para procesarlo poco a poco.
Reconstruir
Retomar actividades, relaciones y proyectos, y encontrar una forma de seguir llevando a la persona contigo.

El objetivo no es olvidar ni «superar» a quien se fue, sino aprender a vivir con su ausencia.
Algo que puedes empezar hoy
Habla de la persona
Compartir recuerdos con alguien de confianza ayuda a integrar la pérdida en lugar de taparla.
Cuida una rutina mínima
Comer, dormir, salir un rato. Pequeñas cosas que sostienen el cuerpo cuando la mente está agotada.
No te aísles
Aunque te apetezca estar solo, mantén algún contacto. El apoyo social protege en los duelos difíciles.
Date permiso
Para llorar y también para reír o descansar del dolor. Oscilar es parte del proceso.

Gonzalo Garzo
Psicólogo clínico · duelo, trauma y EMDR
Soy psicólogo clínico desde 2018 y antropólogo. Durante años combiné la psicología con puestos de dirección (ver mi perfil en LinkedIn), hasta dedicarme por completo a la clínica.
Trabajo con un enfoque integrador: terapia cognitivo-conductual, terapias de tercera generación o contextuales (sobre todo ACT, DBT y mindfulness), EMDR y psicología humanista, adaptados a lo que necesita cada persona.
He vivido en varios países y te acompaño en español, francés o inglés, online o en La Rochelle.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura un duelo normal?
No hay un plazo fijo. La intensidad suele ir disminuyendo con los meses, aunque haya momentos más duros, como aniversarios o fechas señaladas.
¿Es normal sentir alivio o rabia?
Sí. Sobre todo tras una enfermedad larga o una relación complicada. Son emociones frecuentes y no significan que quisieras menos a la persona.
¿Cuándo debería pedir ayuda?
Si pasados muchos meses el dolor no cambia, si no consigues retomar tu vida, si la muerte fue traumática o si tienes pensamientos de no querer vivir.
¿El duelo es solo por una muerte?
La palabra se usa sobre todo para las muertes, pero una separación, una mudanza al extranjero o una pérdida de salud también pueden vivirse como un duelo.
¿Hablamos?
Fuentes
- López, M. (2008). Asesoramiento gerontológico. En Fernández-Ballesteros, R. (Dir.), Psicología de la vejez. Una psicogerontología aplicada (pp. 97-113). Pirámide.
- Robertson, G. J. (2014). Transitions in later life. Scoping research. Calouste Gulbenkian Foundation.
- Stroebe, M. y Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement. Death Studies, 23(3), 197-224.
- Lundorff, M., Holmgren, H., Zachariae, R., Farver-Vestergaard, I. y O’Connor, M. (2017). Prevalence of prolonged grief disorder in adult bereavement: A systematic review and meta-analysis. Journal of Affective Disorders, 212, 138-149.
- Currier, J. M., Neimeyer, R. A. y Berman, J. S. (2008). The effectiveness of psychotherapeutic interventions for bereaved persons: A comprehensive quantitative review. Psychological Bulletin, 134(5), 648-661.
- Shear, K., Frank, E., Houck, P. R. y Reynolds, C. F. (2005). Treatment of complicated grief: A randomized controlled trial. JAMA, 293(21), 2601-2608.
- Organización Mundial de la Salud. CIE-11, 6B42 Trastorno por duelo prolongado.
- American Psychiatric Association (2022). DSM-5-TR.
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